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miércoles, 1 de junio de 2011

Guía de viaje a Gaza para viajeros antisemitas





Apreciado viajero antisemita, tú sabes que la culpa de todos los males de la humanidad, ya antes de que hubieran seres humanos, procede de Israel, y tú, heredero de la tradición antisemita, eres un abanderado de las luchas contra el mal de todos los males, Israel, por lo que te hemos preparado una guía para que puedas viajar a Gaza, cuna de la civilización y de la libertad, tal como tú la concibes.

Tú como nadie sabes que los judíos inventaron el sexo, la pornografía, los celos, el adulterio, el robo, el dinero, el agua, el fuego, las envidias, la guerra, la muerte, la gravitación, la peste, las epidemias, los virus y las enfermedades y el hambre y la sed.

Sabes, viajero antisemita, que los judíos inventaron las enfermedades para ganar dinero, y crearon las religiones y las ideologías para dominar a los pueblos.

Gracias al aporte de grandes pensadores y científicos islamistas sabemos que los terremotos y tsunamis y las mareas han sido inventados y creados por los israelíes.

En Gaza podrás gozar de sus hermosas playas, pero tu acompañante femenina tendrá que bañarse completamente vestida, (aunque es preferible que ella se quede recluida en la habitación) y cuando paseéis por las hermosas calles, con sus bien abastecidos restaurantes y hoteles que esperan la llegada de los turistas, que tu acompañante femenina vaya cubierta. Si ella no tiene burka, hijab o velo, podéis comprarlos en cualquiera de las muchas tiendas de ropa que hay en Gaza.

Las autoridades de Gaza todo el día están adiestrando a sus cachorros islamistas en como asesinar judíos, puedes contactar con ellos, si lo que deseas es asesinar judíos, como tus padres espirituales, los nazis, te enseñaron, tendrás una gran oportunidad en Gaza.

Pero no digas a tus compañeros de trabajo que quedan en tu país de origen que esas enseñanzas proceden del nazismo, es mucho más conveniente enmascararlas de una capa de “progresía” y “solidaridad”.

Apreciado viajero antisemita, si deseas escupir y profanar símbolos cristianos, es tu oportunidad. Los islamistas gazenses te enseñarán como ellos lo hacen y como desentierran los muertos cristianos, pues como tú sabes muy bien, estimado viajero antisemita, los cadáveres cristianos profanan la tierra ocupada por el Islam, te dirán tus amigos gazenses.

Si quieres aprender como atentar contra Occidente, apreciado viajero antisemita, tus amigos islamistas gazenses te enseñarán, gratis, como construir misiles y cometer atentados.

Tus amigos islamistas de Gaza podrán compartir contigo las últimas novedades en pornografía, que tu ídolo Osama bin Laden veía en su retiro espiritual en Pakistán, hasta que los cruzados americanos lo eliminaron.

Apreciado viajero antisemita, si te gustan las niñas, y retozar con ellas hasta el límite, Gaza te brinda la oportunidad de casarte con alguna de sus niñas, hijas y hermanas de shahids, islamikazes, huérfanas y otras que han quedado desamparadas. No son caras, pero las autoridades de Hamás te exigirán que te conviertas al Islam para poderte casar con ellas. Piensa que ellas pueden llegar a ser cuatro esposas. Y si quieres pegarlas impunemente, disfruta, viajero antisemita.

Puedes después divorciarte muy fácilmente, diciéndoles: “Yo te divorcio”.
Pero sepas que tu compromiso con el Islam tiene que ser para siempre. No se te ocurra abandonarlo, pues serás condenado a muerte.

Si hay suerte, puedes tener la oportunidad de ver la lapidación de alguna mujer, y si te conviertes al Islam, puedes gozar lanzando algunos pedruscos contra la adúltera, son gratis; y si aún tienes más suerte, puedes llegar a ver la decapitación de algún apóstata.
Hamás te puede brindar el hermoso espectáculo, para un viajero antisemita como tú, el fusilamiento de algún gazense que se oponga al crimen.

Si sabes cantar, viajero antisemita, aprenderás canciones de odio y guerra, y podrás aullar, hasta quedarte afónico, y proclamar a los cuatro vientos tu odio contra los judíos y contra Israel.
Los seguidores de Hamás te aplaudirán, y saldrás por los medios de comunicación de todo el mundo.

Estimado viajero antisemita, también puede aumentar tu adrenalina, como bien sabes, algunas veces los islamistas han apaleado y torturado a extranjeros que ayudan en Gaza. ¡Que gozada saber que tú también puedes ser degollado por tus aliados y amigos antisemitas, y salir vivo de todo ello.

Si quieres deshacerte de algún conocido homosexual al que no aprecias, invítale a Gaza, comunícalo a los de Hamás, y podrás gozar del espectáculo de cómo lo ahorcan.

Si no has gozado suficiente, puedes pedir a los milicianos de Hamás que te dejen disparar algún misil, de los que lanzan contra guarderías de niños judíos en Israel.

Si aprovechas los contactos e influencias con los grupos antisemitas de tu país, y sabes esperar, podrás ver como tus aliados islamistas degüellan a un infiel.

Si estás cansado de la vida, y piensas que lo mejor de todo es morir y que muchos humanos te acompañen en tu viaje final, los islamistas de Gaza te pueden proporcionar un cinturón de explosivos y te enseñarán como detonarlo.

Pero si buscar formas de cómo adoctrinar a los niños, pregunta a los psicopedagogos de Hamás, ellos son expertos.

Estimado viajero antisemita, disfruta del odio y la cultura nihilista del islamismo en Gaza, como tú sólo sabes hacerlo.

Ave [Hola] antisemita, los islamistas que van a morir asesinando, te saludan.

Autor y fuente: Periodista Digital

Relacionados:
- http://barenakedislam.wordpress.com/2010/07/27/israels-travel-guide-for-the-we-con-the-world-gaza-freedom-flotilla-travellers
- http://yahel.wordpress.com/2010/07/28/israel-publica-una-guia-turistica-para-futuras-excursiones-de-flotillas-a-gaza
- http://www.libertaddigital.com/mundo/2011-05-27/otro-gran-centro-comercial-en-gaza-desmiente-de-nuevo-las-mentiras-del-bloqueo-1276424723

miércoles, 16 de junio de 2010

Teoría del antisemitismo




En Madrid, los organizadores del desfile anual del Orgullo Gay, una fiesta muy vistosa y alegre, este año excluyeron a la delegación israelí. Es más fuerte el antiisraelismo, disfraz progre del antisemitismo, que la natural empatía de los gais españoles con sus colegas hebreos, pese a que comparten las mismas preferencias sexuales y los mismos enemigos homófobos.

¿Qué sucede? Ocurre algo que ha perseguido fatalmente al pueblo judío desde hace dos mil años: ciertos grupos sociales poderosos toman a los hijos de David como instrumento para expresar rápidamente la identidad por la que quieren ser conocidos. Hoy, la izquierda, la mal llamada progresía (gentes que, paradójicamente, admiran el modelo de desarrollo de los pueblos que menos progresan), se sirve del antiisraelismo como seña de identidad que le ahorra el trabajo de elaborar un discurso político y social complejo. Basta enroscarse al cuello una bufanda palestina y gritar consignas contra Israel para que la prensa, los vecinos, las muchachas del barrio, los amigos y los enemigos sepan que uno es un progre que suscribe el ideario de la izquierda y anda preocupado por el destino glorioso de la humanidad. El antiisraelismo-antisemitismo es, pues, una señal, un póster, un tatuaje, una declaración sin apelativos, un sucedáneo homeopático de la ideología.

Me temo que siempre ha sido así. Todo comenzó (o se acentuó) en el siglo IV, cuando Roma, en tiempos del emperador Teodosio (nacido en Hispania, por cierto), convirtió el cristianismo en la religión oficial del Imperio y declaró "dementes y malvados" a los que no se sometieran a la autoridad moral del obispo de Antioquia. Y dado que el cristianismo había surgido como un pleito entre judíos librado en las sinagogas del Medio Oriente –hasta que los cristianos renunciaron a sus orígenes y crearon una religión separada y universal–, quienes acabaron derrotados y perseguidos fueron los judíos.En esos siglos romanos, el IV y V, había dos maneras urgentes de demostrar la adhesión al César y la lealtad al Estado. Una, menos importante, era el antipaganismo. La otra era el antijudaísmo. La nueva fe se proclamaba denostando a los supuestos "asesinos de Dios".


Las tribus germánicas que destrozaron, imitaron y, en cierta medida, continuaron la tradición romana en Europa Occidental aprendieron la lección: ser antijudíos les servía como señal inequívoca de cristianismo, que a partir del siglo VI comenzaron a asumir como muestra de la romanización que habían experimentado. Dictaron entonces feroces normas antijudías para complacer al Papa, fuente de legitimidad política en aquellos tiempos, e inauguraron severas normas punitivas antijudías... que se mantuvieron durante un milenio: exclusión, guetos, castigos crueles...

En el 711, cuando los árabes invaden y dominan España, un reino entonces controlado por los visigodos, pueblo de origen germánico, ya se preparaba la expulsión de los judíos.

Las cosas no fueron distintas durante todo el Medievo. La malvada acción de los judíos servía para explicar las plagas, las pestes y las catástrofes entonces incomprensibles. Culpar a los judíos era mostrar solidaridad con las víctimas. Era lo progre, lo bueno. Como culpar a los usureros y a los banqueros judíos servía para demostrar la solidaridad con los pobres que apenas podían alimentarse cuando sobrevenían las sequías o cuando las guerras agotaban los cofres del monarca.

Es un error pensar que Francisco de Quevedo, el gran prosista español del siglo XVII, era un reaccionario por su áspero antisemitismo. Lo progre en aquella época, la manera de luchar contra la injusticia, era señalar a los judíos como responsables de numerosas calamidades y hechicerías.

Y así siguió la tradición. En el siglo XIX, cuando surgieron las naciones-estado, combatir a los judíos, grupo excéntrico, sirvió para subrayar el nacionalismo. Por eso, cien años más tarde fascistas y nazis incorporaron la judeofobia a su ideología: esos Estados fuertes y hegemónicos moldeados en los discursos de Hitler y Mussolini tendían a la uniformidad. Ser antisemita era la manera más eficaz y económica de ser patriota y nacionalista. ¿Cómo no extirpar de la faz de la tierra a esos impertinentes elementos, culturalmente ajenos a la pureza racial y siempre dispuestos a la traición a la patria?

En nuestros días ya no es elegante utilizar el argumento biológico o racial (salvo en los medios islámicos radicales), pero queda el subterfugio de blandir el antiisraelismo. Un progre, que no mueve un músculo cuando Sudán asesina a cincuenta mil personas, se indigna ante el lamentable incidente de la flotilla, en el que murieron diez activistas mahometanos. ¿Por qué ese doble rasero? Porque protestar contra Sudán no define ni perfila la identidad. No es útil. Ese servicio, en cambio, lo prestan los judíos estupendamente desde hace dos milenios.

Autor: Carlos Alberto Montaner
Fuente: Libertad Digital

lunes, 18 de enero de 2010

Judíos de seis brazos




Lunes por la noche, en Barcelona. En el restaurante, un centenar de abogados y jueces. Se han reunido para oír mis opiniones sobre el conflicto de Oriente Medio. Saben que soy un barco heterodoxo, en el naufragio del pensamiento único que impera en mi país, sobre Israel.
Quieren escucharme. Alguien razonable como yo, dicen, ¿por qué se arriesga a perder la credibilidad, defendiendo a los malos, a los culpables? Les digo que la verdad es un espejo roto, y que todos tenemos algún fragmento. Y provoco su reacción: “Todos ustedes se creen expertos en política internacional cuando hablan de Israel, pero en realidad no saben nada”. ¿Se atreverían a hablar del conflicto de Ruanda, de Cachemira, de Chechenia? No. Son juristas; su terreno no es la geopolítica.

Pero con Israel se atreven. Se atreve todo el mundo. ¿Por qué? Porque Israel está bajo la permanente lupa mediática y su imagen distorsionada, contamina los cerebros del mundo. Y por qué forma parte de lo políticamente correcto, por qué parece solidario, por qué sale gratis hablar contra Israel. Y así, personas cultas, cuando leen sobre Israel están dispuestas a creerse que los judíos tienen seis brazos, como en la Edad Media creían todo tipo de barbaridades. Sobre los judíos de antaño y los israelíes de hoy, todo vale. La primera pregunta, pues, es por qué tanta gente inteligente, cuando habla sobre Israel, se vuelve idiota.
El problema que tenemos quienes no demonizamos a Israel, es que no existe el debate sobre el conflicto, existe la pancarta; no nos cruzamos ideas, nos pegamos con consignas; no gozamos de informaciones serias, sufrimos periodismo de hamburguesa, fast food, lleno de prejuicios, propaganda y simplismo. El pensamiento intelectual y el periodismo internacional, ha dimitido en Israel. No existe. Es por ello que cuando se intenta ir más allá del pensamiento único pasa a ser sospechoso y reaccionario, y es inmediatamente segregado.

¿Por qué? Hace años que intento responder a esta pregunta: ¿por qué? ¿Por qué de todos los conflictos del mundo, solo interesa éste? ¿Por qué se criminaliza un pequeño país, que lucha por su supervivencia? ¿Por qué triunfa la mentira y la manipulación informativa, con tanta facilidad? ¿Por qué todo es reducido a una simple masa de imperialistas asesinos? ¿Por qué las razones de Israel nunca existen? ¿Por qué nunca existen culpas palestinas? ¿Por qué Arafat es un héroe, y Sharón un monstruo?
En definitiva, ¿por qué, siendo el único país del mundo amenazado con la destrucción, es el único al que nadie considera víctima? No creo que exista una única respuesta a estas preguntas.

Al igual que es imposible explicar completamente la maldad histórica del antisemitismo, tampoco resulta posible explicar la imbecilidad actual del anti israelismo. Ambas beben de las fuentes de la intolerancia, la mentira y el prejuicio. Si, además, aceptamos que el anti israelismo es la nueva forma de antisemitismo, concluimos que han cambiado las contingencias, pero se mantienen intactos los mitos más profundos, tanto del antisemitismo cristiano medieval, como del antisemitismo político moderno. Y esos mitos han desembocado en el relato sobre Israel. Por ejemplo, el judío medieval que mataba niños cristianos para beber su sangre, conecta directamente con el judío israelí que mata niños palestinos, para quedarse sus tierras. Siempre son niños inocentes y judíos oscuros. Por ejemplo, los banqueros judíos que querían dominar el mudo a través de la banca europea, según el mito de los Protocolos, conecta directamente con la idea de que los judíos de Wall Street dominan el mundo a través de la Casa Blanca.

El dominio de la prensa, el dominio de las finanzas, la conspiración universal, todo aquello que configuró el odio histórico contra los judíos, desemboca hoy en el odio a los israelíes. En el subconsciente, pues, late el ADN antisemita occidental, que crea un eficaz caldo de cultivo. Pero, ¿qué late en el consciente? ¿Por qué hoy surge con tanta virulencia una renovada intolerancia, ahora centrada, no en el pueblo judío, sino en el Estado judío? Desde mi punto de vista, ello tiene motivos históricos y geopolíticos, entre otros el cruento papel soviético durante décadas, los intereses árabes, el anti americanismo europeo, la dependencia energética de Occidente y el creciente fenómeno islámico. Pero también surge de un conjunto de derrotas que sufrimos como sociedades libres y que desemboca en un fuerte relativismo ético. Derrota moral de la izquierda.

Durante décadas, la izquierda levantó la bandera de la libertad, allí donde existía la injusticia, y fue la depositaria de las esperanzas utópicas de la sociedad. Fue la gran constructora de futuro. A pesar de que la maldad asesina del estalinismo hundió esas utopías y dejó a la izquierda como el rey desnudo, despojada de atuendos, ha conservado intacta su aureola de lucha, y aún marca las pautas de los buenos y los malos del mundo. Incluso aquellos que nunca votarían posiciones de la izquierda, otorgan un gran prestigio a los intelectuales de izquierda, y permiten que sean ellos los que monopolicen el concepto de solidaridad.

Esa traición histórica a la libertad se reproduce, en el momento actual, con precisión matemática. También hoy, como ayer, esa izquierda perdona ideologías totalitarias, se enamora de dictadores y, en su ofensiva contra Israel, ignora la destrucción de derechos fundamentales. Odia a los rabinos, pero se enamora de los imanes; grita contra Tzáhal, pero aplaude a los terroristas de Hamás; llora por las víctimas palestinas, pero desprecia a las víctimas judías; y cuando se conmueve por los niños palestinos, solamente lo hace si puede culpar a los israelíes. Nunca denunciará la cultura del odio, o su preparación para la muerte, o la esclavitud que sufren sus madres.

Y mientras alza la bandera de Palestina, quema la bandera de Israel. Hace un año, en el Congreso de AIPAC en Washington, hice las siguientes preguntas: “¿Qué patologías profundas alejan a la izquierda de su compromiso moral? ¿Por qué no vemos manifestaciones en París, o en Barcelona en contra de las dictaduras islámicas? ¿Por qué no hay manifestaciones, en contra de la esclavitud de millones de mujeres musulmanas? ¿Por qué no manifiestan en contra del uso de niños bombas, en los conflictos donde el Islam está implicado? ¿por qué la izquierda sólo está obsesionada en luchar contra dos de las democracias más sólidas del planeta, y las que han sufrido atentados más sangrantes: Estados Unidos e Israel?”… Por qué la izquierda que soñó utopías ha dejado de soñar, quebrada en el Muro de Berlín de su propio fracaso. Ya no tiene ideas, sino consignas. Ya no defiende derechos, sino prejuicios. Y el mayor prejuicio de todos es el que tiene contra Israel. Acuso, pues, de forma clara: la principal responsabilidad del nuevo odio antisemita, disfrazado de anti israelismo, proviene de aquellos que tendrían que defender la libertad, la solidaridad y el progreso.

Lejos de ello, defienden a déspotas, olvidan a sus víctimas y callan ante las ideologías medievales que quieren destruir la civilización. La traición de la izquierda es una auténtica traición a la modernidad. Derrota del periodismo. Tenemos un mundo más informado que nunca, pero no tenemos un mundo mejor informado. Al contrario, las autopistas de la información nos conectan con cualquier punto del planeta, pero no nos conectan ni con la verdad, ni con los hechos. Los periodistas actuales no necesitan mapas porque tienen Google Earth, no necesitan saber historia porque tienen Wikipedia. Los históricos periodistas que conocían las raíces de un conflicto aún existen, pero son una especie en vías de extinción, devorados por este periodismo de hamburguesa que ofrece noticias fast-food, a lectores que desean información fast-food. Israel es el lugar del mundo más vigilado y, sin embargo, el lugar del mundo menos comprendido. Por supuesto, también influye la presión de los grandes lobbys del petrodólar, cuya influencia en el periodismo es sutil pero profunda.

Cualquier mass media sabe que si habla contra Israel, no tendrá problemas. Pero ¿qué ocurrirá si critica a un país islámico? Sin duda, entonces, se complicará la vida. No nos confundamos. Parte de la prensa que escribe contra Israel, se vería reflejada en una aguda frase de Goethe: “Nadie es más esclavo que el que se tiene por libre, sin serlo”. O también en otra, más cínica, de Mark Twain: “Conoce primero los hechos y luego distorsiónalos cuanto quieras”. El Código Penal Romano. Y la Carta de Derechos Humanos. Y con estos tres textos, volveríamos a empezar. Estos principios, que nos avalan como sociedad, son relativizados, incluso por aquellos que dicen defenderlos. “No matarás”…, depende de quien sea el objetivo…, piensan aquellos que, por ejemplo en Barcelona, se manifestaron con gritos a favor de Hamás. “Vivan los derechos humanos”…, depende de a quien se aplican, y por ello no preocupan a millones de mujeres esclavas.

“No mentirás”…, depende de si la información es un arma de guerra a favor de una causa.

La masa crítica social se ha adelgazado y, al mismo tiempo, ha engordado el dogmatismo ideológico. En ese doble viraje, los valores fuertes de la modernidad han sido sustituidos por un pensamiento débil, vulnerable a la manipulación y al maniqueísmo. La ONU sólo sirve para que islamofascistas como Ahmadineyad, o demagogos peligrosos como Hugo Chávez, tengan un altavoz planetario desde donde escupir su odio. Y, por supuesto, para atacar sistemáticamente a Israel. También contra Israel, la ONU vive mejor. Finalmente, derrota del Islam.

El Islam de las luces sufre hoy el violento ataque de un virus totalitario que intenta frenar su desarrollo ético. Este virus usa el nombre de Dios para perpetrar los horrores más inimaginables: lapidar mujeres, esclavizarlas, usar embarazadas y jóvenes con retraso mental como bombas humanas, adiestrar en el odio, y declarar la guerra a la libertad. No olvidemos, por ejemplo, que nos matan con móviles vía satélite conectados… con la Edad Media. Si el estalinismo destruyó a la izquierda, y el nazismo destruyó a Europa, el fundamentalismo islámico está destruyendo al Islam.

Y también tiene, como las otras ideologías totalitarias, un ADN antisemita. Quizás el anti isemitismo islámico es el fenómeno intolerante más serio de la actualidad, no en vano afecta a más de 1.300 millones de personas educadas, masivamente, en el odio al judío. En la encrucijada de estas derrotas, se encuentra Israel. Huérfano de una izquierda razonable, huérfano de un periodismo serio y de una ONU digna, y huérfano de un Islam tolerante, Israel sufre el violento paradigma del siglo XXI: la falta de compromiso sólido con los valores de la libertad. Nada resulta extraño.

La cultura judía encarna, como ninguna, la metáfora de un concepto de civilización que hoy sufre ataques por todos los flancos. Ustedes son el termómetro de la salud del mundo. Siempre que el mundo ha tenido fiebre totalitaria, ustedes han sufrido. En la Edad Media española, en las persecuciones cristianas, en los progroms rusos, en el fascismo europeo, en el fundamentalismo islámico. Siempre, el primer enemigo del totalitarismo ha sido el judío. Y en estos tiempos de dependencia energética y desconcierto social, Israel encarna, en propia carne, al judío de siempre.Una nación paria entre las naciones, para un pueblo paria entre los pueblos. Es por ello que el antisemitismo del siglo XXI se ha vestido con el eficaz disfraz del anti israelismo.

¿Toda la crítica contra Israel es antisemita? No. Pero, todo el antisemitismo actual se ha volcado en el prejuicio y la demonización contra el Estado judío. Un nuevo vestido para un viejo odio. Dijo Benjamin Franklin: “Donde mora la libertad, allí está mi patria”. Y añadió Albert Einstein: “La vida es muy peligrosa. No por las personas que hacen el mal, sino por las que se sientan a ver lo que pasa”. Este es el doble compromiso aquí y hoy: no sentarse nunca a ver pasar el mal y defender siempre las patrias de la libertad. *Texto de la conferencia ofrecida en el Global Forum for Combating Antisemitism, que se celebró días atrás en Jerusalén.

Autor: Pilar Rahola

www.kolisraelorg.net

martes, 22 de septiembre de 2009

Demoledor informe sobre el antisemitismo en España




La Anti Defamation League, una organización americana fundada en 1913 para denunciar y perseguir la difamación contra los judíos y el fanatismo de cualquier tipo, ha entregado a Miguel Ángel Moratinos un informe que señala el crecimiento del antisemitismo en España.

El informe de la ADL (en inglés) señala que el antisemitismo es una tendencia cada vez más fuertemente arraigada en España, arraigo del que cita tres grandes ejemplos: la manifestaciones por la guerra en Gaza a principios de año en las que los judíos fueron comparados con los nazis; las viñetas y artículos antisemitas en los periódicos (cita explícitamente una vez más a El País pero también a El Mundo); y las encuestas que reflejan opiniones mayoritarias como que “los judíos tienen demasiado poder en los negocios” o que no son leales a España.

ADL es una de las ONG más conocidas y respetadas de Estados Unidos, fundada en 1913 es considerada como una de las primeras organizaciones de defensa de los derechos civiles de la historia y sus informes son leídos y respetados en todo el mundo.
De hecho, este informe sobre España le fue entregado este lunes en Nueva York a Miguel Ángel Moratinos, que se ha comprometido con la ADL a que el Gobierno realizará sus propias investigaciones y, además, facilitará a la propia Liga contactos en los ministerios de Educación y Justicia.

Peor que ningún otro país de Europa
El Director Nacional de la ADL, Abraham H. Foxman afirma que dentro del contexto europeo “sólo en España se han visto viñetas antisemitas en los principales periódicos y protestas callejeras en las que Israel es acusado de genocidio y los judíos son comparados con los nazis”.
En el informe de ADL se recogen, por ejemplo, viñetas antisemitas tanto de El País como de El Mundo (se recogen ejemplos de Romeu y de Gallego y Rey) y habla de “caricaturas en las que los tirabuzones (peinado típico con rizos a ambos lados de la frente que llevan algunos grupos judíos) son de alambre de espino". Asimismo, cita también algunos artículos de opinión, como una de las polémicas troneras con claro contenido antisemita que Gala publicó en El Mundo.

Así, Abraham H. Foxman afirmó que "los creadores de opinión en España están cruzando la línea que separa la legítima crítica de acciones de Israel del antisemitismo, y los resultados son evidentes".

También en las calles
Otros problemas registrados son los que se sucedieron en las manifestaciones durante la guerra en Gaza, que según la ADL se llenaron de carteles antisemitas, además de mostrar el apoyo explícito y abierto a un grupo terrorista como Hamas. En esta línea, y aunque el informe reconoce que no hay muchos casos de violencia contra los judíos en nuestro país, sí registra algunos hechos como los ataques a un centro en Barcelona el 30 de enero o los insultos que sufrió el embajador hebreo en las calles de Madrid, cuando tres hombres le gritaron "¡bastardo judío!" y "¡perro judío!".

Foxman reconoció que la comunidad judía española no ha sido físicamente atacada en los últimos años (con muy contadas excepciones), pero recordó que "la historia nos enseña que las incitaciones de algunos y la indiferencia de muchos pueden llevar a que se cree una atmósfera propicia para la violencia contra los judíos".

Autor: libertaddigital
Fuente: www.libertaddigital.com

martes, 8 de septiembre de 2009

Tengo dos noticias




Sí como suele decirse, dos noticias, una buena y otra mala ¿cuál quieren leer primero?...empecemos por la buena. El pasado 4 de septiembre "fallecieron" en Afganistan trece talibanes. ¿Esta es la buena noticia? ok, depende de para quien, para los trece talibanes desde luego que no.

Pero efectivamente es una buena noticia, y es buena porque el hecho de que el ejército español estuviera detras de esos "fallecimientos" no significa nada ¿quién se atreve a decir que el ejército español es un ejército asesino? No es que nadie se atreva, es que a nadie se le ocurre semejante disparate.
No leeremos en ningún medio nacional o internacional, de izquierda o derecha que tilde al ejército español de ejército asesino. Y no entre otras cosas porque la noticia no deja lugar a la duda, los trece talibanes "fallecieron". Tampoco significa nada que "fallecieran" cuando fueron sorprendidos por los soldados españoles haciendo lo único que los terroristas saben hacer.

En realidad los sorprendidos fueron los españoles, ya que fueron emboscados por los "insurgentes" que como si de un extraño fenómeno se tratara, "fallecieron" en el acto.
Nada que ver con el incidente del día anterior donde un sargento, también español, sufrió heridas leves por el rebote de un proyectil en otro ataque, pero tranquilo occidente, los que lanzaron ese misil, según la ministra española de defensa, no habían sido "talibanes" sino delincuentes comunes sin ideología. ¿Pero es que los otros tienen alguna ideología? a excepción de la del odio el terrorismo islámico no tiene otra.

Por cierto que decimos que ningún medio de prensa nacional o internacional osaría adjetivar al ejército español de ejército asesino, excepto, claro está, los de aquellos defensores de todo nihilismo despótico que pulula por el planeta, tarados y demás amigos de cualquiera que sea la teoría conspiratoria que otro menguado se le ocurra soltar en una tarde de ocio mal empleado, de esos abundan unos cuantos, lamentablemente para la salud mental de la humanidad.

De acuerdo, en Afganistan los talibanes que se enfrentan a las tropas españolas simplemente "fallecen" se supone que de algún susto, eso si, ajeno al ejército español y a cualquier ejército que no sea el israelí. Sí, porque como todo el mundo sabe, el ejército israeli no sabe asustar así que los terroristas palestinos no "fallecen" sino que son mediáticamente asesinados. Lo que convierte al ejército de Israel en el único ejército asesino del mundo. Incluso por delante de las organizaciones terroristas islámicas, que tampoco matan solo asustan, como el ejército español.

Por eso será que los muertos occidentales también "fallecen". De hecho si ustedes escriben en Google los términos "Ejército israelí asesina..." se encontrarán con que, y de manera abrumadora, prácticamente todos los medios de prensa nacionales e internacionales se refieren al ejército de Israel no como un cuerpo de defensa, IDF o Tzahal, sino claramente como un ejército de criminales despiadados que cuando salen de sus cuarteles lo hacen convertidos en horripilantes y monstruosas bestias sedientas de sangre...no me invento nada, basta mirar las caricaturas y viñetas que hacen, del mejor ejército del mundo, todos los descerebrados, panolis, antisemitas y judeófobos de la mayoría de los medios, que dedican sus escasas neuronas a maquinar la forma de presentar al pueblo judío tal cual lo presentaban los nazis, y dicho sea de paso, también la iglesia cristiana.

En este sentido no hemos avanzado nada, mientras Israel logró reedificar las ruinas de 2000 años en apenas 60 y situar a Israel entre las economías más fuertes del mundo a nivel industrial y tecnológico, (envidia de todo retrasado cuya vista no va más allá de su ombligo) el mundo permanece todavía en la edad media, y algunos hasta en la edad de piedra. Bien, pues ya nos ha quedado claro que en Afganistan los talibanes "fallecen" pero con todo, no nos quedamos tranquilos porque ¿de qué fallecieron, de un susto, de una mala caída, de un desgraciado accidente, de un escape de gas o a causa de una estampida de camellos? y es que la noticia no aclara cuales fueron las causas del "fallecimiento" de trece talibanes.

El periodista, que no escribía sobre los judíos, ni sobre el ejército de Israel, ni sobre los inocentes monjes palestinos, porque el texto hubiera tenido otras connotaciones, el periodista habla de un enfrentamiento que, eso si, duró más de 6 horas!!!!! literalmente dice: "Trece talibanes fallecen tras seis horas de lucha con españoles"* ah ya hemos descubierto la causa, o una de las causas porque podría ser que los trece desgraciados "fallecieran" de agotamiento, en cualquier caso si no hubo tiros, ni palos, ni lanzamiento de proyectiles o granadas (porque el periodista no lo menciona) la causa del "fallecimiento" de los trece talibanes fue el reloj, debieron darse cuenta de que el enfrentamiento, por supuesto totalmente accidental, casual e indeseado, duraba demasiado tiempo y se iban a perder la merienda.

Si si recuerdo que me falta comentarles la mala noticia, pero eso será, sin no tienen invonveniente, en el siguiente artículo.

Lo dicho, en Afganistan a los terroristas no los asesinan, no los matan, no mueren a causa de las balas de los ejércitos europeos, como el español, en Afganistan los terroristas fallecen de forma espontánea.

Se busca buena gente para construir un mundo
Rafael T.Perez
08/09/09
http://www.kolisraelorg.net/


*Diario 20 minutos sección Actualidad, edición viernes 04/09/09

miércoles, 12 de agosto de 2009

El virus del antisemitismo




A mediados del siglo XIV la peste negra asoló Europa, millones de seres humanos murieron a causa de una horrible enfermedad que se extendió por todos los estados y ciudades de la Europa medieval. A pesar de que quedó documentalmente demostrado que la introdujeron unos mercaderes venecianos (y cristianos) que recien llegaban de la India, el virus del antisemitismo y del odio al pueblo judío se encargó de camuflar la verdad y con la peste, se extendió también otra peste, en este caso sinónimo de estupidez, la del antisemitismo.

Han pasado siglos y ya deberíamos tener por cierto que ningún virus reiste una buena vacuna excepto el virus del antisemitismo, ¿por qué? porque a diferencia de otros virus, el del antisemitismo echa raices en el individuo y como en la película de "la invasión de los ultra cuerpos" anula a la persona, la destruye y en su lugar surge el odio.
El odio es una enfermedad mental, no lo duden. Una disfunción de la química del cerebro como la que similarmente (en teoría) podría afectar a personas con transtorno bipolar.
El día que la ciencia haya encontrado un antidoto para el odio, los malditos que hacen del odio su única motivación existencial desaparecerán de la tierra y con ellos los antisemitas.

Alberto Kotlik desde Israel nos manda esta noticia:

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Cuando la gente se olvide de esta noticia aparecera una cosa que diga que los judios son los responsables de las tormentas que azotan a espana y taiwan.

Las acusaciones contra los judíos por la gripe porcina llegó tal como era esperado. Una periodista holandesa culpó a los judíos de ser los causantes de la gripe porcina según informa el periódico Haaretz.

Las declaraciones de Désirée Röver de 61 años fueron reproducidas por el periódico holandés De Telegraf donde dice que la pandemia llamada H5N1 que ocupa los mayores titulares del mundo fue causada por una conspiración judía mundial.
Röver dice que la conspiración se remonta a los Kazares que se convirtieron al judaísmo en Rusia y que “ahora están rezando a otro D’s: Lucifer, Satan o como quieras llamarlo.
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Bueno no hay que esperar tanto a la afirmación con la que inicia la noticia, apenas dos semanas después del tsunami que arraso las costas de Indonesia en diciembre del 2004, los ayatolas de todo el mundo islámico en general, y los líderes musulmanes palestinos en particular no perdieron el tiempo y acusaron a Israel y al pueblo judío de ser los causantes de toda desgracia y catástrofe que sacude el planeta, en especial, el tsunami del 26 de diciembre del 2004.

De locos , obviamente, pero basta con que mil millones de palurdos ignorantes se lo crean para, ahora sí, provocar una catástrofe humana de desastrosas proporciones. Buscan destruir no solo al estado de Israel, sino hacer desaparecer de la faz de la tierra a todo el pueblo judío.
No olvideis esto quienes creeis que todo se arregla con diálogo y buenas palabras.

Como dice un viejo refrán árabe: "Quien no comprende una mirada, no comprenderá una larga explicación" y quienes nos odian nos miran muy mal desde hace centurias.

Evidentemente no hay ninguna mano judía detras del virus de la gripe A, como no la hubo detrás de la peste negra, ni detrás de cualquiera que haya sido o sea la catástrofe natural que arrase la tierra. Pero los enemigos de Israel no escatimarán esfuerzos en convencer e infectar con el virus del antisemitismo a toda aquella persona que les preste oídos.

Para tapar la boca de todos estos enfermos mentales irrecuperables para la humanidad solo habría que llevarlos a los tribunales y que allí presenten las pruebas y si no lo hacen, entonces que se pasen el resto de sus miserables vidas plantando árboles en el Neguev.

Rafael T.Perez
12 Agosto 2009
http://www.kolisraelorg.net/

sábado, 25 de abril de 2009

Un payaso en un gran circo




La conferencia de Durban ll supuestamente contra el racismo le ha dado la oportunidad a este payaso de actuar frente a público de diferentes países y de ser el centro de la información que los medios ofrecen a sus lectores. Lamentable. El circo vuelve a sus tiempos de éxito.
Sus nuevos propietarios o administradores, llámese O.N.U. se han encargado de que el elenco sea ampliamente anti israelí dejando clara su posición comprometida con los países árabes y dejando de lado cualquier posibilidad de justicia frente a Israel y sus ciudadanos.
No alcanzan las palabras de Ban Ki-moon en contra del antisemitismo y de la negación del holocausto, porque en la práctica, son solo palabras que nunca lleva a los hechos reales.

Sus críticas a quienes boicotearon la reunión y a quienes activaban en el exterior de la conferencia se vuelven infantiles ante la presencia del nefasto personaje que invitaron al estrado.
Falto que se quejara contra los representantes de los países de la Comunidad Europea por no aguantarse estoicamente todo el discurso y el show de este nuevo Hitler.
Como en todo espectáculo, va quien quiere ir y hubo quienes se abstuvieron de participar de semejante farsa ya que el titulo del programa era ridículo, engañoso, y falso.

Se sabia de antemano que a pesar de usar ese titulo que reza “CONTRA EL RACISMO” , los protagonistas son los principales actores del mundo a favor del racismo. Me recuerda esto al ladrón que escapando de un robo y siendo perseguido por la policía deja de correr y comienza a gritar…. Allá va el ladrón…. Por ahí…. Por ahí….! Pues últimamente el presidente Irani se ha encargado de acusar a otros de todo lo que el hace y el representa para distraer la atención de sus intenciones atómicas y sus planes expansionistas.

Sigue la farsa de la O.N.U, sigue la farsa de Ahmadinejad, sigue el miedo de Europa, incluido Francia e Inglaterra, siguen las mentiras y los inventos. Aun no entiendo como Israel continua dentro de esa organización. Supongo que desde afuera resultaría mas difícil cambiar las cosas, pero desde adentro se ha hecho casi imposible.

Israel, Australia, Canadá, Nueva Zelanda, Polonia, Holanda, Alemania, Italia y hasta el propio Estados Unidos, han decidido no concurrir ni convalidar este nuevo circo moderno.
Sin embargo la O.N.U. con la anuencia de los países árabes y el temor de algunos europeos, siguió con la función como si nada pasara. Hay suficientes candidatos como para llenar las sillas de la reunión y asegurar que no habrá sala vacía. Sin embargo esta claro que la conferencia mundial pierde objetividad y validez al no estar presentes los países mencionados.

Llama poderosamente la atención que Francia y Gran Bretaña hayan concurrido.
Podemos ir tomando nota de quienes pueden apoyarnos en nuestra lucha por la libertad y quienes harán la vista gorda. Aunque el video de la conferencia muestra un importante desfile de participantes hacia la salida del recinto durante el discurso del presidente iraní, la realidad es que ese discurso nunca debió pronunciarse y que ese personaje nunca debió estar en ese sitio.

La O.N.U. le regalo tribuna, le regalo la resonancia de los medios dedifusión que cubren la conferencia, le regalo un protagonismo peligroso y perjudicial para los objetivos que dicen buscar. Horas antes escuchamos las declaraciones de Barack Obama ante la prensa justificando la no asistencia a la conferencia. Si bien valoro la decisión de no concurrir, sus palabras fueron muy dubitativas, con grandes silencios, mucha inseguridad y pensando por muchos segundos cada palabra que iba a pronunciar. Estamos entrando en momentos de definiciones en los que cada país o gobierno, cada agente que actúa en la política internacional, cada organización, deberán tomar posición sobre la amenaza nuclear de Irán.

A muchos, los prejuicios sobre Israel y sobre los judíos les nubla la mente y les hace tomar una posición que incluso los perjudica con decisiones auto destructivas. Otros tienen miedo, otros tienen negocios realizados y pendientes, algunos satisfacen su sed de poder apoyando a Irán y otros simplemente nos odian tanto que se suman a la corriente del fundamentalista Ahmadinejad.
Nos espera un largo camino antes de conocer la realidad compleja del mundo actual, esa que podrá ir cambiando según los hechos que se produzcan en el corto plazo y que nos llevara irremediablemente a una solución o a un peligroso final. Esta claro que estas producciones circenses llenas de peligrosos payasos que lejos están de arrancarnos una sonrisa no servirán de nada en la construcción de una nueva realidad.

Seria conveniente que la O.N.U. quien debería serimparcial no volcara con estos foros la balanza hacia un lado y mucho menos hacia el peor de los lados.

Bernardo Ptasevich
20-04-09
Fuente: Lo Editoriales de Berny

jueves, 22 de enero de 2009

Antisionismo, sí es antisemitismo





Se ha dicho una y mil veces: la crítica a Israel no le convierte a uno en antisemita. Siempre y cuando uno no sea como los cientos de antiisraelíes que se concentraron a finales de diciembre en Fort Lauderdale (Florida) para protestar por la intervención israelí en la Franja de Gaza: como sus pancartas y consignas dejaban bien a las claras, no sólo se oponían a las políticas del Estado judío.

Y es que corearon proclamas como "Bombardeemos Israel con armas nucleares" y exhibieron pancartas en las que se acusaba a Israel de perpetrar una "limpieza étnica" y se podían leer cosas como ésta: "¿Tomó nota Israel del Holocausto? Feliz Janucá". En un momento dado, uno de ellos espetó a la decena de partidarios de Israel que se concentraron en la acera de enfrente: "¡Asesinos! ¡Volved a los hornos! ¡Necesitáis uno bien grande!".

El conflicto árabe-israelí levanta fuertes pasiones, y la frontera que separa la desaprobación legítima de Israel del antisemitismo puede que no siempre se distinga con nitidez. Ahora, cuando alguien urge a los judíos a "volver a los hornos", está claro que la raya ha quedado muy muy atrás.
La página web danesa Snaphanen reprodujo recientemente un pasquín repartido en la plaza donde tiene su sede el ayuntamiento de Copenhague. "Paz con Israel, ¡nunca! ¡Matemos al pueblo de Israel!", decía en una cara; y, en la otra, lo que sigue: "¡Hay que matar a los judíos en cualquier parte del mundo! Paz con los judíos, jamás. Simplemente, hay que matarlos estén donde estén". La ortografía del panfleto dejaba mucho que desear, pero su exaltación del antisemitismo genocida no podría ser más diáfana.

Lo mismo cabe decir de lo que se pudo escuchar en Ámsterdam en Año Nuevo, durante una manifestación antiisraelí: "¡Hamás! ¡Hamás! ¡Los judíos al gas!". En Bélgica, simpatizantes de la referida organización terrorista quemaron banderas israelíes y menorás y pintaron esvásticas en tiendas propiedad de judíos. La consigna aireada en las manifestaciones de Boston, Los Ángeles y Vancouver fue sólo un poco menos vil: "Palestina será libre desde el río [Jordán] hasta el mar", que es lo mismo que dice Mahmud Ahmadineyad con otras palabras: hay que borrar a Israel del mapa.

Digámoslo por centesimoprimera vez: los comentarios negativos sobre Israel no tienen por qué ser expresión de prejuicios raciales. Israel no es más inmune a las críticas que los demás países. Pero se necesita padecer de ceguera voluntaria para no ver que el antisionismo de hoy, el rechazo a la existencia de Israel, a la idea de que el pueblo judío tiene derecho a dotarse de un Estado, no es más que el collar nuevo del viejo antisemitismo.

El odio a los judíos siempre ha sido proteico, se ha adaptado a las circunstancias de cada momento. Ha habido épocas en que a los judíos se les ha puesto en la diana por motivos religiosos: se les ha acusado –hasta el punto de la satanización– de asesinar a Cristo y de ser enemigos de la fe verdadera. Otras veces se les ha visto como desleal quinta columna que había de ser reprimida o expulsada, o como una raza degenerada que debía ser exterminada. En nuestros días, el odio a los judíos se expresa de manera aplastante en términos nacionales: es el Estado judío lo que obsesiona a los racistas.

Como ha escrito la columnista británica Melanie Phillips, el antisemitismo primero fue a por la religión de los judíos, luego a por los individuos judíos y ahora a por el Estado de los judíos.La afirmación de que el antisionismo no tiene nada que ver con la intolerancia no se sostiene. ¿Se imagina a alguien proclamar con vehemencia que Irlanda no tiene derecho a existir, que el nacionalismo irlandés es una variedad del racismo y que quienes asesinan a irlandeses son en realidad víctimas dignas de la simpatía del mundo? ¿Quién entendería esas filípicas como algo distinto al odio a lo irlandés? ¿Quién diría que sus propaladores no albergan prejuicios antiirlandeses?

Por eso, quienes demonizan y deslegitiman a Israel, quienes proclaman que el mundo sería mejor si ese Estado no existiera, quienes ensalzan o simpatizan con sus enemigos mortales, quienes lo equiparan con la Alemania nazi y la Sudáfrica del apartheid o le atribuyen crímenes que no sólo no ha cometido sino que sufre, esa gente, sí, es antisemita, tanto si lo reconoce como si no.
¿Se puede criticar a Israel? Que sí, claro que sí. Pero quienes lo critican con estridencia por la guerra que libra contra Hamás se están alineando con los más virulentos fanáticos antijudíos.
Pueden decirse a sí mismos que eso no les convierte en antisemitas, pero se equivocan. "Cuando la gente critica a los sionistas –decía Martin Luther King en 1968–, en realidad están pensando en los judíos. Son antisemitas".


JEFF JACOBY, columnista del Boston Globe.

Fuente: Libertad Digital