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lunes, 18 de julio de 2011

Con banderas de Israel





Hablaba yo la otra noche con un amigo israelí de cosas regulares tirando a malas; y en un momento dado mi amigo israelí, por ver de espantar la murria, orgulloso me comentó con sorpresa, regocijado: "Celebraron la independencia con banderas de Israel, querido..."

Me hablaba de sudaneses del sur en su día grande, 9 de julio de 2011, Día de la Independencia de su patria, que desde entonces ya no forma parte del Sudán árabe, musulmán, genocida de negros cristianos o animistas (¡o musulmanes!). Estaban en su capital, Juba, bailando y cantando, exhibiendo junto a su bandera las de Israel y los Estados Unidos de América.

He dicho que mi amigo se sorpendió y he dicho bien pero Edwin no tenía motivos, fuera de los
estrictamente sentimentales que te llevan a exclamar "¡No me lo puedo creer!" cuando las cosas salen como debieran: había razones de sobra para que aquellos chicos enseñaran esa bandera
israelí que a todas luces hasta unos minutos antes había ejercido de sábana, o acaso era mero pedazo de tela blanca.

Porque Israel siempre ha estado junto a los machacadísimos sudaneses del sur. Durante la eterna guerra (1955-72, 1983-2005) que libró con el Norte arabo-musulmán, y que se estima causó la muerte de dos millones de personas y el desplazamiento de otros cuatro millones, el Sur contó con el apoyo de Jerusalén; al punto de que, tras su fulgurante victoria en la Guerra de los
Seis Días, y según relataba hace unos meses Oren Kessler en el Jerusalem Post, el Tsahal envió a sus amigos sursudaneses parte del arsenal capturado a los múltiples enemigos árabes.

"We love Israel people", declaró recientemente Elia Dimo, uno de los fundadores del Ejército de Sudán del Sur, a la televisora israelí Channel 10. "Por lo que a nosotros respecta, Israel es un país amigo, y nosotros amamos al pueblo de Israel. Pensamos que son el pueblo elegido y rezamos por ellos. Los queremos, y queremos tener una relación muy estrecha con ellos".

Ya en octubre, el ministro sursudanés de Información, Barnaba Marial Benjamin, adelantaba que el 193º Estado miembro de la ONU no tenía enemigos y que estaba dispuesto a establecer relaciones con cualquier país, empezando por ese que no es un país cualquiera: "Varios países árabes tienen relaciones diplomáticas con Israel, ¿por qué nosotros no?", se preguntó, pensando precisamente en aquellos que no decían ni mu cuando el arabísimo presidente del Sudán, Omar al Bashir, desataba verdaderas campañas de exterminio en Sudán del Sur (y en
Darfur) pero con todo el cuajo se permitían el año pasado vigilar los primeros pasos del recién nacido... ¡antes de que los diera!

Con menos mano, el presidente del nuevo país se sacudió la presión en diciembre aclarando o clamando: "Israel sólo es enemigo de los palestinos, no un enemigo del Sur". Luego se lo pensó mejor, o le presionaron más aún, negó que su Gabinete tuviera lazos con Jerusalén y dijo "entender" la "sensiblidad" que hacia este asunto muestran los regímenes árabes, tan sensibles ellos con su propia gente, en Trípoli como en El Cairo, en Damasco y en Rabat, en Riad o en Saná...

Decíamos que el 9 festejaron en Juba con banderas de Israel y su país.
Otro tanto hicieron al día siguiente dos o trescientos sursudaneses en Tel Aviv. (¿Por qué el 10? Por deferencia a sus anfitriones: incluso en la laiquísima TA quisieron respetar el shabbat). Se reunieron en el edificio Panorama, bailaron, cantaron, rieron, se acordaron de sus vivos y sus
muertos, sintieron nostalgia, previeron:

"Nuestros padres nacieron con la guerra, nosotros nacimos con la guerra", dice Simon Laderk, que contribuyó a la coordinación del encuentro [y que estudia Arqueología en Netanya].
"Pero ahora va a haber un cambio. (...) Espero que mi Gobierno tenga éxito.
Necesitamos volver y apoyar a nuestro país".

En Israel hay unos 8.000 sudaneses, la mitad de los cuales procede del Sur ahora independiente. Gozan de protección por parte del Estado israelí –que, dicho sea de paso, no tiene relaciones con el régimen de Omar al Bashir, sobre el que pesa una orden de detención cursada por el Tribunal Penal Internacional, que le acusa de crímenes de guerra; Jerusalén, por su parte, denuncia su complicidad con la organización terrorista Hamás–, y cuentan con la asistencia de ONG como Operation Blessing, que ya ha ayudado a más de 600 a volver a su tierra, en la que ya está trabajando IsraAID, The Israel Forum for International Humanitarian Aid; con un
proyecto de largo aliento, según se desprende de estas palabras de su fundador y director, Shachar Zahavi:

Israel, un país pequeño y relativamente nuevo, ha adquirido experiencia en cuestiones como la gestión del agua, la agricultura, el tratamiento del síndrome de estrés postraumático, la educación o la inmigración, una experiencia que podría ser valiosa para la gente de Sudán del Sur, que se dispone a construir su propia nación.
Nuestro objetivo, coherente con los valores judíos, es tender la mano a nuestros nuevos amigos en todo aquello en que podamos serles útiles.

También quiere ayudar, de la mejor manera posible, o sea, posibilitando que Sudán del Sur se abra al mundo de los negocios y que el mundo de los negocios se abra a Sudán del Sur, Meir
Greiver, dueño de la South Sudan Development Company: "Es muy simple: el país está abierto y preparado para ser levantado desde los cimientos. El Norte jamás invirtió en el Sur, no lo
desarrolló, y ahora hay mucho que hacer ahí
", dice el veterano (73 años) emprendedor, que trabajó durante 22 años en Sudáfrica.

Pueden dar idea del maltrato que infligía Jartum al territorio estos pocos datos: Sudán del Sur, con sus 644.329 kilómetros cuadrados (más que España y Portugal) y sus 8,2 millones de habitantes, tiene sólo 2 aeropuertos de pistas asfaltadas (Sudán –1.861.484 km2, 37 millones de habitantes–, 19), sólo 60 kilómetros de carreteras asfaltadas (Sudán, 4.320) y sólo 236 kilómetros de vías ferreas –en pésimo estado­­– (Sudán, 5.978 –y mucho mejor conservados–).

Pero volvamos a Greiver, que es cualquier cosa menos pesimista:

[Sudán del Sur] tiene una gran cantidad de petróleo y otros recursos naturales que están esperando a ser utilizados y que ayudarán al país a salir adelante (...) El potencial para hacer dinero en diferentes campos es enorme. Tienen oro, uranio. Hay quien dice que tienen incluso algo de aluminio. Sin la menor duda, es un lugar donde se pueden hacer muchas cosas.


Y encima –incita Greiver a sus compatriotas– son muy proisraelíes, "no sólo por su creencia religiosa de que somos el pueblo elegido, sino porque Israel les ayudó en los años 60 y 70".

Y cuando el periodista por fin le mienta el topicazo tóxico que opone ayudar al hambriento con enseñarle a que se haga la comida (y en el entretanto se la vendes, a cambio de lo que sea,
incluso de su desempeño como pinche), Greiver le da una lección de vida:

Mire, yo no hago esto sólo por cumplir con unos muy nobles propósitos, también quiero ganar dinero. Pero no se trata de explotar a nadie, sino de dar y tomar. De cooperar. De servir a y servirse de los demás. El mercado era, es y será esto, siempre que se lo deje, que se deje a la gente de carne y hueso que lo integra, estar. Para el cierre recurriré de nuevo a Laderk, que celebró el advenimiento de la independencia de su país en su segunda patria, ese Israel vilipendiado como Estado canalla por la chusma flotillera y su cáfila de semejantes atorrantes:

En el mundo, mucha gente odia a Israel. Nosotros no. Nosotros amamos a Israel. Y quiero que su gente y su Gobierno unan sus manos y ayuden al pueblo sudanés.

Autor: Mario Noya. Jefe de Suplementos de Libertad Digital
Fuente: Libertad Digital

viernes, 27 de agosto de 2010

Y ahora la ONU




Aquí en este mundo cualquiera tiene patente de corso para cometer cuantas tropelias se les pase por la cabeza, o incluso no cometer ninguna. El caso es que por inacción u omisión, que vendría a ser lo mismo, en la República Democrática del Congo se han producido 180 violaciones masivas de mujeres y niños cuyas edades están comprendidas entre uno y dieciocho meses.

¿Y la ONU? Al parecer ausente, y eso que su base se encuentra a tan sólo 30 km del lugar donde se cometió tan terribles actos de barbarie. Y mientras todas estas tragedias suceden ante la indiferente mirada de las naciones, a Israel le es, cada vez más, difícil defenderse de quienes todos los días parangonan su aniquilación y desaparición de la faz de la tierra.

Y es que a Israel no le pasan siquiera una, en tanto que países como España, los EE.UU, Rusia o China, e incluso Irán con su población civil o Turquía con los Kurdos, pueden pasarse los derechos humanos, la desproporción militar, la salvaguarda de la vida de inocentes por el mismísimo forro. Allí van informes y condenas por docenas contra Israel, de manera que los Goldstone del mundo, coreados por esa mass media que la propaganda "antiisraelí" afirma estár controlada por "los judíos", se acomodan a darle forma a sus sillones mientras se fuman tranquilamente un habano cuyas cenizas se parecen mucho a los "muertos que vos matais gozan de buena salud".

Los hechos, sombríos y retorcidos como todo cuanto el mundo se ofrece a sí mismo, son los siguientes: En la República Democrática del Congo ante la desidia de la ONU. La Vanguardia informa este viernes como al menos 180 mujeres y algunos niños con edades entre uno y dieciocho meses en una población por dos grupos de rebeldes. Pero lo más flagrante es que a tan sólo 30 kilómetros de esta localidad hay una base de los cascos azules de la Misión de Estabilización de las Naciones Unidas en RD de Congo, conocida como Monusco. Las tropas no actuaron hasta diez días después de que finalizara el asalto. (Libertad Digital)

¿Y el secretario general de la ONU Ban Ki-Moon que ha dicho? Aunque sería mejor decir que ha hecho; Pues justificar la inacción de sus cascos azules, enviados allí para proteger a la población inocente y mediar en un conflicto que, como es ya tradicional, no protege. En otras palabras, Ban Ki-Moon ha justificado la no intervención de los cascos azules afirmando que "no se habían enterado"...pues cuando tose un judío, auqnue esté a mil km de distancia, bien que se enteran y le largan de inmediato un informe acompañado de la habitual condena.

En cualquier caso fue Miel Hendrikson, directora regional de la ONG la que denunció la verguenza de la ONU, afirmando tajantemente que la misión de la ONU fue avisada y se solicitó ayuda pero que esta ayuda no llegó hasta una semana después.

Informe y condena a la ONU ya! Claro que lo de la ONU tiene su propia ironía, es como poner a la zorra a cuidar de las gallinas.


Se busca buena gente para construir un mundo
Rafael T.Perez
Kolisraelorg.net

jueves, 5 de noviembre de 2009

Carta abierta de un profesional de la salud de Israel al juez Goldstone




Estimado Juez Goldstone, lo engañaron, está equivocado (Artículo del Dr. David Zangen, Maariv, 27.10.2009)

Estimado Juez Goldstone, Soy el Dr. David Zangen, consultor en Endocrinología Pediátrica y Diabetes del Hospital Universitario Hadassah de Jerusalén.

Más del 50 % de mi población de pacientes es palestina, proveniente de Jerusalén, la Margen Occidental y Gaza. Hablo árabe e inicié el primer programa de entrenamiento para médicos palestinos en el campo de endocrinología pediátrica. Los médicos entrenados fueron sumamente respetados e incluidos como los primeros autores de nuestros estudios, publicados en revistas profesionales líderes del mundo.

Y, al mismo tiempo, resulté ser el Principal Oficial Médico de mi brigada durante la Operación Escudo Defensivo (Jenin, 2002). Fui responsable del tratamiento médico de nuestros soldados y, además, de permitir que el hospital en Jenin provea de todos los servicios médicos a la población civil. Estuve involucrado, de manera personal, en una cantidad de tratamientos médicos que palestinos (incluyendo combatientes) recibieron por parte de médicos israelíes.

Durante y luego de la operación, el director del Hospital de Jenin fue la fuente de lo que fue llamado, falsamente, “La masacre en Jenin, en la cual 5.000 personas resultaron salvajemente muertas”. Esa misma persona, el Dr. Abu Rali, declaró que una parte del hospital de Jenin fue destruida por misiles de tanques israelíes: “12 misiles de tanque fueron disparados hacia el hospital”.
Debe saber, Honorable Juez, que esas declaraciones fueron probadas y documentadas como mentiras descaradas, no sólo por parte de fuentes israelíes sino además por Human Rights Watch y organizaciones de Naciones Unidas, que contabilizaron 52 muertos del lado palestino y 23 del lado israelí. Esas organizaciones y las fotografías del Hospital de Jenin luego de la operación, no mostraron evidencias de destrucción alguna en los edificios del hospital.

Este médico, Abu Rali, director y profesional del hospital, miente e incita al servicio de los shahids. Es duro de creer que, un director de hospital, pueda dar un testimonio tan obviamente falso. No puedo creerlo. Ni usted puede creerlo. Pero, desafortunadamente, esto es lo que pasó. Aun gente que podría, con normalidad, ser considerada una fuente confiable, se convierte en defensora de descaradas mentiras. Trágicamente, la mala conducta de médicos en la Autoridad Palestina no es nueva.

El pediatra George Habash envió a sus terroristas a asesinar niños en escuelas israelíes, como lo hizo el líder de Hamas y pediatra, Dr. Abd al-Aziz Rantisi, así como también el pediatra Dr. Mahmud Zaher, quien continúa incitando el lanzamiento de misiles desde Gaza contra inocentes de escuelas israelíes.
Por favor Juez Goldstone, debería ser, de verdad, cuidadoso cuando tales flagrantes mentirosos sirven como base para su informe. Estoy seguro que tiene buenas intenciones. Pero, ser testigo, tanto de los acontecimientos en Jenin y de la prensa posterior, como el -inicialmente falso- informe de Naciones Unidas, me resulta incomprensible cómo una persona, de tal estatura e integridad, podría quedar asociada con tal defectuoso informe.

Mire, Juez Goldstone, en su informe sobre el incidente Al Fakhura (5-6 de enero, 2009 (parágrafos 651-688) informó cómo Israel fue acusado por bombardear directamente la escuela de UNRWA. Llevó dos semanas que esta acusación fuera retirada de circulación. Pero, Honorable Juez, volvió para obtener su testimonio solo de la misma gente que derramó la sangrienta calumnia del bombardeo de la escuela. Más aun, cuando se analiza la escena, reclamó que no podría verificar las cantidades de 24 muertos y 40 heridos, aunque esos números no fuesen considerados exagerados.

Finalmente, en la sección de ´Hallazgos Fácticos´, ya determinó que 24 personas resultaron muertas y 40 heridas! ¿Intentó, por casualidad, validar cualquiera de esos detalles de incitación e inventados? ¿Miró los informes de Al Jazeera o de la BBC desde el mismo día del hecho? ¿Trató de validar sus conclusiones de los ´Hallazgos Fácticos´ por medio de, al menos, la obtención de las listas de la sala de emergencia de los admitidos, ese mismo día, en el departamento de trauma? ¿Revisó las identificaciones de los “muertos” y el lugar o cementerio donde están supuestamente enterrados? No, no lo hizo!

Como Juez, estoy seguro, no tuvo la intención de herir a Israel. Trato de creer que llegó a Gaza sin prejuicios. Pero de un magistrado se espera que busque, al menos, alguna evidencia y verificación (prensa, registro en la sala de emergencia, sitios de entierro, etc.) de los testimonios y no aceptar “hechos” imposibles. Usted se permitió , a sí mismo, ser engañado por mentiras inventadas tanto por terroristas como por médicos, tales como el Dr. Abu Rali de Jenin.

Mis colegas y yo, en Israel, estamos orgullosos del servicio médico que se ofrece, con equidad, a todo ser humano sin importar su origen; también nos enorgullecemos de pertenecer a una nación identificada con standards morales más altos que otros.
Apelo a usted, Juez Goldstone. Tome este incidente de Al Fakhura. Mire la cobertura de prensa desde el mismo primer día. Vea los acontecimientos en su contexto. Trate de vivir, un día, con la responsabilidad por la existencia de esta pequeña nación de seis millones de judíos amenazados constantemente por 300 millones de musulmanes. Le hago un llamamiento a tratar de no extraer conclusiones de mentiras y testigos engañosos, incluso si provienen de los llamados profesionales. En el mundo moderno, la propaganda y las mentiras son parte de la guerra.

Y como juez, no debería servirse de herramienta que incrementan el odio y los conflictos.Deseamos la paz. Amamos la paz. Y tratamos, por sobre todo, de luchar por nuestro derecho a existir mientras mantenemos los standards morales lo más alto posible, aun con el costo de nuestras vidas.

Fuente: Maariv