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jueves, 20 de enero de 2011

La Comisión Turkel concluirá probablemente que Israel no cometió crímenes de guerra




Una fuente que trabajó junto a la Comisión Turkel manifestó que sus miembros muy probablemente determinarán que Israel no cometió ningún crimen de guerra durante los trágicos eventos del 31 de Mayo de 2010, cuando el comando marino chocó con activistas islámicos turcos al abordar el barco Mavi Mármara que encabezaba una flotilla con intenciones de romper el bloqueo militar a la Franja de Gaza, y que dejó como saldo la muerte de 9 militantes turcos.

La fuente precisó que la comisión posiblemente concluirá que las fuerzas de Tzáhal (Ejército de Defensa de Israel) tomó el control del navío turco en conformidad con la ley internacional.

Según la fuente, las conclusiones, que serán publicadas el lunes, fueron adoptadas por todos los miembros del comité y por los dos observadores extranjeros, expertos en terrorismo.

El informe se focaliza en determinar si el bloqueo militar israelí a la Franja de Gaza era legal y si cumplió con las exigencias de la ley internacional.

El teniente general Gabi Ashkenazi, jefe del Estado Mayor de Tzáhal, tomó responsabilidad por la malograda incursión a la flotilla cuando ofreció su testimonio ante la Comisión.

Ashkenazi elogió la actuación de los comandos de la Flotilla Naval 13 –conocidos como Sayeret Matkal – y dijo que el segundo soldado que descendió desde un helicóptero en una cuerda para abordar la nave recibió inmediatamente disparos

Autor: Aurora
Fuente: www.aurora-israel.co.il

lunes, 21 de junio de 2010

El partido de la felicidad...




De acuerdo al informe elaborado por la Intelligence and Terrorism Information Center ocho de los nueve individuos que murieron en el Mavi Marmara eran terroristas confesos y no pacifistas de botijo, en otras palabras que eran miembros muy activos de diferentes organizaciones terroristas islámicas que operan en Turquía.

De la organizadora de tan vergonzoso espectáculo en nombre de "la paz", la IHH, eran cuatro y dos más del "partido de la felicidad" la cual, además, forma parte de la política turca, y los dos restantes eran terroristas de las organziaciones Izmir Özgür-Der y AYDER, esta última una organización de ayuda humanitaria que igual te mandaba una hogaza de pan como un lanza granadas a piezas camuflado entre las migas.

De todos estos, la mitad habían expresado en numerosas ocasiones su deseo de ser "mártires" por la causa de alá, ahora por sus propias declaraciones está probado documentalmente antes, durante y después de embarcar, que ese era su deseo y no otro. En todos los casos no había otro afán que matar (judíos) y morir como un "martir" por la causa palestina

Lamentable desde cualquier punto de vista humano,sin embargo y en cuanto a lo del "partido de la felicidad", nombre absurdo donde los haya porque solo siembran odio, tristeza y muerte, tenemos que decir que al menos y por una vez han acertad,o pues la felicidad es la nuestra por supuesto. Ya que sus integrantes han obtenido lo que buscaban y el mundo se ha librado de unos sujetos que podrían haber sido los causantes de muchas pesadillas.

Que felicidad!...aunque reconozcámoslo, esta felicidad será completa cuando se cumplan las palabras del profeta Yeshaya; Volverán sus espadas en rejas de arado y sus lanzas en podaderas, no se levantará nación contra nación, ni se adiestrán más para la guerra.

Se busca buena gente para construir un mundo
Rafael T.Perez
21 de junio de 2010
kolisraelorg.net

jueves, 17 de junio de 2010

"Apoyemos a Israel, si ellos caen, todos caemos"




Aznar firma este jueves un artículo en The Times sobre la cuestión de Israel que es tan claro que no se puede por menos que desear que llegue a manos de algunos compañeros de partido que, como Gallardón, han demostrado recientemente su ignorancia e incluso su mala fe en este aspecto tan destacado de la política internacional.

Quizá pensando en este caso o en otros similares Aznar empieza reconociendo que "desde hace mucho defender a Israel no ha estado de moda en Europa", algo que ha empeorado desde el incidente del Mavi Marmara, ahora "es difícil encontrar una casa más impopular que defender".

Por supuesto Aznar admite que algo así no debería haber ocurrido, al menos en un "mundo ideal" en el que tampoco habría habido activistas violentos o incluso todo un estado como Turquía que traicionase a su aliado.

El ex presidente del Gobierno y Presidente de Honor del Partido Popular asegura que "en nuestras relaciones con Israel, debemos despejar la niebla roja de ira que con demasiada frecuencia nubla nuestro juicio" y valorar algunos hechos como que Israel es un estado democrático creado por una decisión de la ONU, es decir, con toda la legitimidad; o que es una nación plenamente occidental y normal, pero que se enfrenta a una situación absolutamente anormal: tener que luchar, 62 años después de su creación, por su propia supervivencia.

Aznar recuerda además que el gran problema de Israel y la región no es la relación del estado judío y los palestinos, un problema "cuyos parámetros de solución están claros, por muy difícil que sea para los partes cerrar un acuerdo definitivo", sino el "crecimiento de un islamismo radical que ve en la destrucción de Israel el cumplimiento de su destino religioso".

Y éste es un fenómeno que no afecta sólo a Israel sino a todo Occidente, ya que:

"Israel es nuestra primera línea de defensa en una región turbulenta que está constantemente en riesgo de caer en el caos, una región vital para nuestra seguridad energética, debido a nuestra excesiva dependencia del petróleo del Medio Oriente, una región que forma la línea del frente en la lucha contra el extremismo. Si Israel se cae, caemos todos".

Para Aznar la debilidad de Europa en la defensa de Israel es una muestra de que Occidente está "atravesando un periodo de confusión" y abandonar a Israel en este momento serviría para "ilustrar cómo nos hemos hundido y que profundo es nuestro declive".

Además, el líder popular anuncia que ha creado una iniciativa de Amigos de Israel en la que participan destacados políticos y pensadores mundiales como David Trimble, Andrew Roberts, John Bolton, Alejandro Toledo, Marcello Pera (filósofo y ex presidente del Senado italiano), el financiero Robert Agostinelli o George Weigel.

Esta organización, que defenderá ninguna política o a ningún partido en concreto en Israel, sí nos recordará lo que en el párrafo final del artículo se explica a la perfección:

"Israel es una parte fundamental de Occidente, que es lo que es gracias a sus raíces judeo-cristianas. Si el elemento judío de estas raíces se da la vuelta e Israel se pierde, entonces Occidente se pierde también. Nos guste o no, nuestro destino está indisolublemente unido".

Artículo completo en su versión original If Israel goes down, we all go down

Autor: Libertad Digital
Fuente: Libertad Digital

miércoles, 16 de junio de 2010

El atrasismo




Partiendo de la idea de izquierda reaccionaria, que desarrollé en una obra de ese título publicada en 2003 y que muy pronto estará disponible en internet, cabría definir el atrasismo como utraizquierda reaccionaria o izquierda utrarreaccionaria. El progre, que es la encarnación de esa forma de ignorancia extrema –y que se ha visto perfectamente representado estos días por uno de los personajes salidos del Mavi Marmara, que apareció en la tele con su kefiá, su ropa de seudocamuflaje y su barba de unos días, jurando que él y su ONG iban a demandar al Estado de Israel por no sé cuántas cosas y mencionando de paso "el Estado español"–, ya no pretende una elaborada revolución que conduzca al hombre desde su degeneración histórica actual al paraíso primario y rousseauniano del buen salvaje inocente, sino que aspira únicamente a que la sociedad contemporánea retrograde.

El ultraizquierdista reaccionario es un fanático, en el sentido que Santayana daba al término: un hombre que, habiendo perdido de vista los fines, se dedica furiosamente a los medios (cito de memoria). Por eso se acerca a las sociedades atrasadas, a las que él ve como paradigma de los resultados del capitalismo, con el amor y el rigor de un redentor.

No sólo porque su idealismo ético y su antropología celestial funcionalista le llevan a amar a los pobres sin la menor aspiración a convertirlos en miembros de la despreciable clase media, sino, al menos a menudo –no digo que sean todos los casos–, porque los pobres más o menos conservados son un excelente negocio. Hace poco cité, sin recordar la fuente (sí sé que la leí en un artículo de Carlos Rodríguez Braun), una definición excelente de la cooperación internacional (antiglobalizadora): "Se trata de quitar dinero a los pobres de los países ricos para dárselo a los ricos de los países pobres". Ahora me he encontrado con un internauta que la completa: "... creando, de paso, algunos ricos nuevos en los países pobres", sin referirse a un éxito parcial de su gestión, sino a los prósperos cooperantes que llegan con una mano bondadosamente delante y otra bondadosamente detrás a un país atrasado y, el día menos pensado, encuentran un filón; también es cierto que los que no se van como cooperantes a vivir a la selva pero dirigen las ONG que los envían medran sin que les tiemble el pulso.
Desde luego, un tipo que tiene tiempo de ponerse el disfraz y aprender un lenguaje que incluye expresiones como "Estado español" para irse de excursión a Gaza, donde Hamás se encarga como un buen curador de museo de mantener el atraso, no posee más fuente de ingresos conocida que la que le proporcione su ONG. Es lo que Lenin y Malraux llamaban un "revolucionario profesional". Glosa de Malraux en La condición humana, o de Carpentier en El siglo de las Luces (novelas enormes ambas y, en muchos sentidos, intercambiables), y que también cito de memoria: "Aquel que ha trabajado en hacer revoluciones ya no puede dedicarse a otra cosa".

Curiosamente, ninguna de las muchas revoluciones actualmente en marcha mira hacia el porvenir. Las utopías contemporáneas no se sitúan en el final de la historia, sino en algún punto del pasado bastante remoto: los tiempos del Profeta o los precolombinos, por poner sólo dos ejemplos –sin duda, el comienzo de esta querencia por el pasado se puede situar en la Revolución Cultural maoísta o en la Camboya de Pol Pot–. Estos mozos, los progres, no quieren falsas democracias de modelo occidental, sino sharia o leyes quechuas o aymaras: Evo Morales les da la razón y restaura la legalidad originaria –vaya uno a saber qué es eso, si el mismo presidente lleva un apellido español–. Ya en 1992, un delegado indígena boliviano de los muchos que vinieron a España subvencionados por organizaciones antisistema –que, para el caso, eran anticentenario– lo expresó con claridad: "Nuestro futuro es nuestro pasado". Y los simpatizantes de esas posiciones son, como escribe Carlos Alberto Montaner, "gentes que, paradójicamente, admiran el modelo de desarrollo de los pueblos que menos progresan".

Para colmo, los economicistas puros se dedican a elogiar el desarrollo de la India, que no es tal, sino crecimiento; un crecimiento que sólo es posible por las condiciones del trabajo, que no corresponden a una sociedad desarrollada. Todavía el dinero que algunos indios manejan no alcanza para liquidar en la realidad el sistema de castas ni las discriminaciones sexuales y religiosas: musulmanes e hindúes se matan entre sí todos los días, salvo aquellos en que se distraen del ejercicio para salir a matar cristianos. Ni qué decir de la economía de plantación industrial de China, con trabajo semiesclavo. Y de la perpetua alabanza del gobierno de Lula, que no ha resuelto en modo alguno el problema de la distribución de la riqueza en un país que puede servir a los inversores por muchas razones, pero que sigue siendo enormemente peligroso: el anterior presidente, Henrique Cardoso, había dejado un legado importante, el de la reducción del analfabetismo en un 34%, del que no se han vuelto a tener noticias. Lula está tan cerca del universo islámico como Chávez.

Al progre ultra le encantan estas cosas: que los países atrasados crezcan más que los desarrollados demuestra que Occidente está podrido. Lo estuvo siempre, según ellos, porque hicieron su riqueza explotando a los no occidentales: ni se les pasa por la cabeza la posibilidad de que Occidente haya podido dominar países pobres precisamente porque ya era rico. Y el país pobre lo es siempre por culpa del extranjero codicioso, jamás por circunstancias, personas, clases o leyes propias dedicadas a perpetuar el atraso. Tampoco se hacen preguntas acerca de cosas tan obvias como la evolución de Australia, el progreso científico de Israel o la condición exportadora de un Japón al que el territorio se lo ha negado todo. Por eso arrojaron pintura o piedras sobre el coche policial en el que hubo que evacuar de la Universidad Autónoma de Madrid al judío israelí Eytan Levy y después se fueron a beber un vaso de agua –el pogromo cansa– potabilizada por obra y gracia de la tecnología desarrollada por el hebreo al que acababan de agredir.

El progre ultra, el atrasista, no quiere saber nada de esas cosas. En realidad, no quiere saber. Es demasiado esfuerzo. Creen tener un pensamiento pero sólo poseen unas cuantas ideas-basura y un way of life violentamente pacifista. Ya no se acercan a los tanques con unos claveles para meterlos en los cañones, entre otras cosas porque prefieren olvidar aquel Portugal revolucionario que, felizmente, fracasó.

Autor: Horacio Vázquez Rial
Fuente: Libertad Digital

martes, 15 de junio de 2010

Mavi Marmara, la mentira




Se puede mentir a muchos durante un tiempo, pero no a todo el mundo siempre.

Los terroristas y falsos "pacifistas" que iban en el barco Mavi Marmara, sabían a lo que iban y lo habían preparado a conciencia. No importa cuantas veces pretendan vociferarlo en los medios, ellos saben que mienten, y las imágenes que fueron grabadas para que el mundo conociera la realidad hablan por sí solas.

El abordaje fue absolutamente legal de acuerdo al Derecho Internacional Humanitario y de acuerdo con el Manual de San Remo sobre el Derecho Internacional aplicable a los Conflictos Armados en el Mar.


¿Qué lograron todos esos terroristas y falsos "pacifistas" con su acción? Mostrar la mentira que dicen defender, son tontos hasta para eso, porque parecen ignorar que la metira tiene las patas cortas.